En las dos últimas elecciones presidenciales en nuestro país, apoyé a quien actualmente es Presidente de la República , confiando, sobre todo, en su juventud (relativa), sus ganas de hacer bien las cosas sin ataduras ni morales ni económicas de ningún tipo y por su proclamado "Amor al Perú", que comparto.
Los candidatos opositores de ése momento sí las tenían; teniendo en cuenta el pésimo gobierno que hizo uno de ellos entre el período 1985-1990, dejando al país desangrado y quebrado, además de dejar mucho que desear personal y moralmente como hasta hoy se constata por sus actos, que incluyen haber huido del país a fin de no afrontar a la justicia por diversos procesos contra los derechos humanos y corrupción y, comúnmente, usar de artilugios legales a fin de evadirla, sabiendo la parcialización y proximidad política de algunos encargados de administrarla.
En la segunda elección, mis principios morales me impedían votar por una señora que no se sabía en qué trabajaba, desconociéndose aún y que su padre la había mandado a estudiar a EEUU, con fondos que no contaba, al igual que a sus hermanos y eran probablemente del erario público.
Para culminar, había sido asesorado todo el gobierno, por un ex abogado de narcotraficantes con quien compartía todos y cada uno de sus secretos actos de corrupción, los cuales además fueron filmados y bautizados como "vladivideos" .
No está por demás decir, que ambos personajes hoy cumplen justas condenas en prisiones de nuestro país (uno en la DINOES y el otro en la Base Naval), en base y con las evidencias de los hechos antes expuestos.
Con lo que no conté era que su esposa; la señora Heredia (que no había sido elegida para ningún cargo público sino únicamente en calidad de tal), fuera a dejarlo a usted, tan mal parado.
Existe un dicho que señala "detrás de todo gran hombre hay una gran mujer", y éste, en su caso no se ha cumplido.
En lugar de haber representado a la madre joven, profesional, trabajadora y de clase media (que ustedes obviamente integraban), se ha querido dar gustos de "alta clase" con dinero que no contaba, no se sabe si con su conformidad o no, pero; al fin de cuentas, lo ha dejado a usted, muy mal parado y con una gran decepción para sus electores y para su propia familia, además de los seguros procesos que tendrá que afrontar ante las autoridades respectivas.
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